Mostrando las entradas con la etiqueta literatura. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta literatura. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Libros & las nuevas formas de leer

Para aquellos detractores de la tecnología y que creen que nada se compara a leer un libro en papel, se estan perdiendo las nuevas formas de leer. Inspirados quizas por los libros tridimensionales surgen formas novedosas donde los libros abrazan las tecnologías y dan lugar a éstos desarrollos.
Creo que el formato del libro tradicional no debe perderse, y que deben sumarse otras formas de acceso a la lectura que puedan entusiasmar a los niños y adolescentes.
¡¡¡Que bueno sería por ejemplo si en un libro de Física y Quimica las fórmulas cobraran vida y se pudiera visualizar los resultados!!! Creo que se lograría mayor comprensión de procesos que no se pueden internalizar. Seguramente debe haber gente trabajando en ello, y si no ¿que tal si probamos a hacerlo?

Gracias Prof Melania Ottaviano por éste enlace!!


En Ipads




Link interesantes

Libros electronicos
http//www.youtube.com/watch?v=4eHCro5LJxs&feature=related

Realidad aumentada
http://www.youtube.com/watch?v=_1zD83YsTOI&feature=related

Tinta electrónica
http://www.youtube.com/watch?v=X-gzT16iH2k&feature=related

viernes, 8 de enero de 2010

De Vacaciones y leyendo...

Siempre me reservo algún libro para leer en la playa. A esta altura del año arranco con unos cuantos que esperan su turno en el estante de la biblioteca.

El Profesor es un libro que si bien cuenta la viscitudes de Frank McCourt en las aulas de escuelas secundaria públicas de EEUU, todo puede ser aplicable a nuestro contexto. La reflexión que hace sobre la falta de preparación del docente sobre cómo enfrentar a un grupo de adolescentes con las problemáticas actuales, sigue siendo una asignatura pendiente para todo aquel que sale de un instituto de formación docente y se para frente al aula esperando que los chicos le presten amablemente su atención. Nadie le advierte que además de enseñar va a ser referí de peleas, psicólogo, sociólogo, y tantas cosas más que se espera que el docente porte, eso si todo por un mísmo salario.

Todo sus capítulos son entretenidos; desde los retazos de su vida en Limerik, Irlanda hasta sus experiencias de aula, encontrando nuevas formas de enseñar en sus curso de Escritura Creativa (a través de las cartas de disculpa, las recetas de cocina, etc).

Me parece extremadamente rico cuando comparte con el lector sus procesos de pensamiento referente a su propia carrera docente, lo que espera de sus estudiantes y lo que cree él que esperan del profesor. Es verdad que con los años uno aprende de cada grupo, y que cada uno de ellos es "especial" y que cada inicio de ciclo el pensamiento del docente es cómo llegar a ellos y que sientan que lo que uno intenta enseñarles puedan apropiárselo y les sea útil en su vida.

Casi al final le da un consejo a una profesora novata: "Busca lo que amas y hazlo".
Imperdible!!!!! desde el inicio al final!

Ahora comencé a leer "Tatuados por los medios. Dilemas de la Educación en la Era Digital", de Silvia Bacher. Otro dia lo comento

domingo, 16 de agosto de 2009

El móvil de Hansel y Gretel


Es el nombre de un cuento de Hernán Casciari al que pude acceder a través de Judith Zinovoy del grupo de REDEDUCA.

Anoche le contaba a la Nina un cuento infantil muy famoso, el Hansel y Gretel de los hermanos Grimm. En el momento más tenebroso de la aventura los niños descubren que unos pájaros se han comido las estratégicas bolitas de pan, un sistema muy simple que los hermanitos habían ideado para regresar a casa.

Hansel y Gretel se descubren solos en el bosque, perdidos, y comienza a anochecer. Mi hija me dice, justo en ese punto de clímax narrativo: “No importa. Que lo llamen al papá por el móvil”.

Yo entonces pensé, por primera vez, que mi hija no tiene una noción de la vida ajena a la telefonía inalámbrica. Y al mismo tiempo descubrí qué espantosa resultaría la literatura —toda ella, en general— si el teléfono móvil hubiera existido siempre, como cree mi hija de cuatro años. Cuántos clásicos habrían perdido su nudo dramático, cuántas tramas hubieran muerto antes de nacer, y sobre todo qué fácil se habrían solucionado los intríngulis más célebres de las grandes historias de ficción.

Piense el lector, ahora mismo, en una historia clásica, en cualquiera que se le ocurra. Desde la Odisea hasta Pinocho, pasando por El viejo y el mar, Macbeth, El hombre de la esquina rosada o La familia de Pascual Duarte. No importa si el argumento es elevado o popular, no importa la época ni la geografía.

Piense el lector, ahora mismo, en una historia clásica que conozca al dedillo, con introducción, con nudo y con desenlace.
¿Ya está?
Muy bien. Ahora ponga un teléfono móvil en el bolsillo del protagonista. No un viejo aparato negro empotrado en una pared, sino un teléfono como los que existen hoy: con cobertura, con conexión a correo electrónico y chat, con saldo para enviar mensajes de texto y con la posibilidad de realizar llamadas internacionales cuatribanda.

¿Qué pasa con la historia elegida? ¿Funciona la trama como una seda, ahora que los personajes pueden llamarse desde cualquier sitio, ahora que tienen la opción de chatear, generar videoconferencias y enviarse mensajes de texto? ¿Verdad que no funciona un carajo?

La Nina, sin darse cuenta, me abrió anoche la puerta a una teoría espeluznante: la telefonía inalámbrica va a hacer añicos las nuevas historias que narremos, las convertirá en anécdotas tecnológicas de calidad menor.

Con un teléfono en las manos, por ejemplo, Penélope ya no espera con incertidumbre a que el guerrero Ulises regrese del combate.

Con un móvil en la canasta, Caperucita alerta a la abuela a tiempo y la llegada del leñador no es necesaria.

Con telefonito, el Coronel sí tiene quién le escriba algún mensaje, aunque fuese spam.

Y Tom Sawyer no se pierde en el Mississippi, gracias al servicio de localización de personas de Telefónica.

Y el chanchito de la casa de madera le avisa a su hermano que el lobo está yendo para allí.

Y Gepetto recibe una alerta de la escuela, avisando que Pinocho no llegó por la mañana.

Un enorme porcentaje de las historias escritas (o cantadas, o representadas) en los veinte siglos que anteceden al actual, han tenido como principal fuente de conflicto la distancia, el desencuentro y la incomunicación. Han podido existir gracias a la ausencia de telefonía móvil.

Ninguna historia de amor, por ejemplo, habría sido trágica o complicada, si los amantes esquivos hubieran tenido un teléfono en el bolsillo de la camisa. La historia romántica por excelencia (Romeo y Julieta, de Shakespeare) basa toda su tensión dramática final en una incomunicación fortuita: la amante finge un suicidio, el enamorado la cree muerta y se mata, y entonces ella, al despertar, se suicida de verdad. (Perdón por el espoiler.)

Si Julieta hubiese tenido teléfono móvil, le habría escrito un mensajito de texto a Romeo en el capítulo seis:
M HGO LA MUERTA,
PERO NO STOY MUERTA.
NO T PRCUPES NI
HGAS IDIOTCES. BSO.

Y todo el grandísimo problemón dramático de los capítulos siguientes se habría evaporado. Las últimas cuarenta páginas de la obra no tendrían gollete, no se hubieran escrito nunca, si en la Verona del siglo catorce hubiera existido la promoción “Banda ancha móvil” de Movistar.

Muchas obras importantes, además, habrían tenido que cambiar su nombre por otros más adecuados. La tecnología, por ejemplo, habría desterrado por completo la soledad en Aracataca y entonces la novela de García Márquez se llamaría ’Cien años sin conexión’: narraría las aventuras de una familia en donde todos tienen el mismo nick (buendia23, a.buendia, aureliano_goodmornig) pero a nadie le funciona el messenger.

La famosa novela de James M. Cain —’El cartero llama dos veces’— escrita en 1934 y llevada más tarde al cine, se llamaría ’El gmail me duplica los correos entrantes’ y versaría sobre un marido cornudo que descubre (leyendo el historial de chat de su esposa) el romance de la joven adúltera con un forastero de malvivir.
Samuel Beckett habría tenido que cambiar el nombre de su famosa tragicomedia en dos actos por un título más acorde a los avances técnicos. Por ejemplo, ’Godot tiene el teléfono apagado o está fuera del área de cobertura’, la historia de dos hombres que esperan, en un páramo, la llegada de un tercero que no aparece nunca o que se quedó sin saldo.

En la obra ’El jotapegé de Dorian Grey’, Oscar Wilde contaría la historia de un joven que se mantiene siempre lozano y sin arrugas, en virtud a un pacto con Adobe Photoshop, mientras que en la carpeta Images de su teléfono una foto de su rostro se pixela sin remedio, paulatinamente, hasta perder definición.

La bruja del clásico ’Blancanieves’ no consultaría todas las noches al espejo sobre “quién es la mujer más bella del mundo”, porque el coste por llamada del oráculo sería de 1,90€ la conexión y 0,60€ el minuto; se contentaría con preguntarlo una o dos veces al mes. Y al final se cansaría.
También nosotros nos cansaríamos, nos aburriríamos, con estas historias de solución automática.

Todas las intrigas, los secretos y los destiempos de la literatura (los grandes obstáculos que siempre generaron las grandes tramas) fracasarían en la era de la telefonía móvil y del wifi.

Todo ese maravilloso cine romántico en el que, al final, el muchacho corre como loco por la ciudad, a contra reloj, porque su amada está a punto de tomar un avión, se soluciona hoy con un SMS de cuatro líneas.

Ya no hay ese apuro cursi, ese remordimiento, aquella explicación que nunca llega; no hay que detener a los aviones ni cruzar los mares. No hay que dejar bolitas de pan en el bosque para recordar el camino de regreso a casa.

La telefonía inalámbrica —vino a decirme anoche la Nina, sin querer— nos va a entorpecer las historias que contemos de ahora en adelante. Las hará más tristes, menos sosegadas, mucho más predecibles.

Y me pregunto, ¿no estará acaso ocurriendo lo mismo con la vida real, no estaremos privándonos de aventuras novelescas por culpa de la conexión permanente? ¿Alguno de nosotros, alguna vez, correrá desesperado al aeropuerto para decirle a la mujer que ama que no suba a ese avión, que la vida es aquí y ahora?

No. Le enviaremos un mensaje de texto lastimoso, un mensaje breve desde el sofá. Cuatro líneas con mayúsculas. Quizá le haremos una llamada perdida, y cruzaremos los dedos para que ella, la mujer amada, no tenga su telefonito en modo vibrador. ¿Para qué hacer el esfuerzo de vivir al borde de la aventura, si algo siempre nos va a interrumpir la incertidumbre? Una llamada a tiempo, un mensaje binario, una alarma.

Nuestro cielo ya está infectado de señales y secretos: cuidado que el duque está yendo allí para matarte, ojo que la manzana está envenenada, no vuelvo esta noche a casa porque he bebido, si le das un beso a la muchacha se despierta y te ama. Papá, ven a buscarnos que unos pájaros se han comido las migas de pan.

Nuestras tramas están perdiendo el brillo —las escritas, las vividas, incluso las imaginadas— porque nos hemos convertido en héroes perezosos.

domingo, 31 de agosto de 2008

Partes de un libro

Encontré este sitio y creo que es muy útil tanto para los docentes como para los alumnos, ya que no sólo analiza las partes de un libro sino que brinda una extensa lista de libros los cuales se pueden descargar de forma gratuita

martes, 22 de abril de 2008

Editar libros on-line.


Tikatok, es un herramienta que permite realizar libros on line. Se puede utilizar la galería de imágenes existente o se puede subir nuevas (escaneadas o realizadas con algún soft graficador) . Se puede construir uno en forma colaborativa
La versión se encuentra en Inglés pero es muy fácil utilizarlo.

Como no podía perdermela armé este libro, que se puede ver on-line. Con la opción de Imprimir se genera un archivo en formato Pdf el cual se puede copiar, sólo que las imágenes no entran por lo que el usuario luego deberá completarlo en forma manual.

Creatividad a partir de un audio

Este relato forma parte de una instancia de la materia que dicto en la Univ Nacional de José C Paz.  Tiene que ver con un ejercicio utilizan...